domingo, 19 de octubre de 2014

CARRERA POPULAR PARQUE MIRAFLORES

Tras la Nocturna de La Algaba, apenas había podido entrenar por un inoportuno y duradero resfríado que casi acaba conmigo. Salí un par de veces a correr durante la semana y finalmente, y tras la tregua dada por la lluvia, el domingo viendo la bonita mañana que hacía, me decidí ir hasta Sevilla para correr la popular. No llevaba dorsal, pero poco me importaba, en principio lo iba a tomar como un entreno fuerte.

La historia es que me he apuntado para correr el III Trail Pirata Sierra de San Cristóbal, que será el día 9 de noviembre, y por eso la insistencia en empezar a darle caña al asunto, aunque con el poco tiempo que me dejan Eidan, el inglés y las oposiciones, poco puedo salir a correr la verdad sea dicha de paso.

La carrera empezó sobre las 9.30. Este año cambió de recorrido, aunque era bastante parecido al de 2013. Precisamente en aquella carrera conseguí mi mejor marca hasta ahora del 10.000, corriendo en 41:09 (4:08´/km). Sin embargo este año pintaba bastante diferente.

Salí bastante retrasado, había muchísima gente, y tardé como 20¨ en cruzar la meta. Paso lento al principio aunque aumentando conforme se empezaba a "abrir" la carrera. Pasé al grupo de los 45´ aunque sobre el 3-4km empecé a notarme bastante flojo de piernas y muy cansado de pulmones y de cabeza. Me costaba respirar y llevaba un ritmo demasiado alto de pulsaciones. Me enganché a una piba que iba corriendo bastante bien, de menos a más, hacia Torneo, justo después de pasar por el Parlamento y el Arco de la Macarena. Hice camino tras de ella, pero ya sobre el km 7 me noté que no podía. Me agobié bastante porque iba muy cansado, apenas iba disfrutando, me vinieron las sensaciones de la Nocturna y desde ahí hasta el final, me pasó hasta el apuntador. El último kilómetro arrastrándome, sirviendo de motivación a los que venía por detrás jejeje,... pero bueno, tampoco lo tomé muy en serio.

Iba sin reloj, así que tampoco sabía muy bien a qué ni a cuánto estaba corriendo. Finalmente entré en meta en 0:43:41 que no está mal, sobre todo teniendo en cuenta que salí con 20¨ de retraso. 

Ahora el siguiente reto es buscar huecos en la semana para salir a entrenar, porque el Trail se plantea duro de verdad...


domingo, 12 de octubre de 2014

XII NOCTURNA DE LA ALGABA

Tres años llevaba queriendo correr la "famosa" Nocturna de La Algaba... y por fin se presentó la oportunidad el pasado viernes 12 de Septiembre. Con apenas un par de entrenos pero con muchas ganas de salir a correr por el pueblo y más si cabe por la compañía de mi gran amigo Borre que nos echó una visita.

Es impresionante como se vuelca el pueblo con esta carrera, todos en las calles animando y por supuesto una grandísima participación: 450 participantes en total. No está mal para un pueblo de 12.000 habitantes. Es una pasada como se lo ha montado el club del pueblo, arrastran a medio pueblo, son como unos 120 entre hombres y mujeres, todos corriendo y colaborando, algunos semi - profesionales y la gran mayoría gente que sale a correr por salud y por pasar un buen rato con sus vecinos, amigos y familiares.

Llegamos tarde, para variar, pero a tiempo para la carrera, salimos tranquilos pero a buen ritmo, pasamos por mi delante de mi casa hacia el km 2 y desde ahí a la avenida principal abarrotada de gente animando. Salimos del pueblo hacia el barrio del Aral sobre el km 3. Íbamos a un ritmo poderoso pero sin darnos cuenta, charlando y yendo de menos a más. Regresamos al pueblo a media carrera y siempre a más... cuando nos dimos cuenta íbamos por el 6, nos dimos cuenta que íbamos muy fuertes pero seguimos aguantando hasta el final. 

La verdad es que se me hizo eterna la carrera, tenía como referencia el estadio como meta, pero no sabía la cantidad de vueltas que tuvimos que dar para llegar hasta él, y el ritmo siempre iba a más. Vi a Borre fortísimo, incluso me llegó a dejar atrás en la vuelta al estadio, aunque en la recta de meta tiré de alma y volví a ponerme a su vera. 

Carrerón de menos a más, y con un tiempazo brutal: 0:40:25 (en 9,5km) a 4:15/km. Y a pesar del tiempo ni siquiera entramos entre los 100 primeros, lo cual indicaba el gran nivel de la prueba.

Échamos un buen rato los dos, y aun mejor, después reponiendo fuerzas con cervezas y pescaito frito.

Otra carrera que tenía en el "debe" y que he completado satisfactoriamente.

martes, 7 de octubre de 2014

II POPULAR COSTA DE ANTIGUA

Hace tiempo que no escribo por aquí,... malos tiempos. Casi había olvidado el blog, pero no el deporte aunque solo lo haya practicado de manera puntual.

Volviendo atrás, me faltan un par de pruebas que no he podido nombrar por aquí... En primer lugar hablo de una carrera popular que se celebró en Antigua (Fuerteventura) durante mis vacaciones veraniegas.

Era más bien una carrera de barriada, pensé en correr porque una alumna me avisó, llevaba una semana saliendo a correr y me apetecía bastante competir.

Unos 100 participantes, mucha gente de clubes, muy animados, sobre todo los Trotadunas. Me encontré entre ellos a un hombre que corrió conmigo el Ultratrail de Lanzarote, hizo la primera parte de la prueba conmigo. Me dio una alegría tremenda verle por allí. 

La prueba era preciosa por el lugar, bordeando los acantilados de la costa de Antigua, hasta llegar a Caleta de Fuste en donde giraba la carrera para deshacer el camino. El recorrido precioso, salvo porque en la prueba larga de 10km teníamos que dar dos vueltas al mismo, y la segunda vuelta cansaba un poco a nivel psicológico. 

Fue muy dura la carrera, salí sin pretensiones por el poco entrenamiento, pero al kilómetro me vi entre los 10-15 primeros y eso te da una motivación enorme. Creo que es la única vez en mi vida que he visto a los "cracks" tan cerquita... Luego el viento, el tremendo calor (27 de Julio) y la brutal cuesta de casi 800m de llegada a meta me "humanizaron" jejeje... Aun así mantuve el tipo. Fui bajando el ritmo antes de completar la primera vuelta (km 5) y para mi sorpresa muchos de los que iban en cabeza finalizaron la prueba del 5.000m así que aunque perdí algunos puestos en carrera, en realidad seguía entre los 10 primeros.
Se me hizo bastante larga la verdad, el calor era insoportable, y tenía muy pocos km de entrenamiento en las piernas. Pero aun así entré el 10º en carrera y el 7º de mi categoría con un tiempo de: 0:43:31 (a 4:19/km). Muy contento... aunque muy cansado. 

Esta fue mi última carrera del verano, luego contaré la Nocturna de La Algaba en el siguiente post, así como el inicio de temporada de entrenos...

sábado, 2 de agosto de 2014

FUERTEVENTURA NORTE

Segunda etapa de mis recorridos por Fuerteventura. Tras llegar hasta el sur el finde anterior, me dispuse a hacer lo mismo con el norte una semana después.
La bici bien puesta a punto y salida temprano desde Puerto del Rosario hasta el pueblo de Tindaya en coche, para iniciar la ruta desde la montaña mágica de Tindaya, la montaña blanca, tan llena de historias y leyendas a lo largo de los años. Esa leyenda, ese misterio se multiplicaba varias veces por la bruma que cubría la cercana cima, y tapaba el recién nacido sol para dar una aspecto sombrío y mágico al lugar. Serían las 8 y media de la mañana y desde ahí inicié mi camino por el GR-131 rumbo al norte, hacia La Oliva.

No tardé mucho, el sendero era bueno. Pude encontrarme con alguna que otra rapaz que descansaba al borde del camino. La Oliva aun estaba desperezándose, recién oliendo a pan nuevo, cuando llegué. No sé como lo hice pero me perdí una y otra vez. Es difícil diferenciar entre La Oliva y Villaverde y no terminaba de encontrar un sendero que caminara por entre el Malpaís de la Arena, que era mi objetivo al salir. Después de casi 40 minutos dando vuelta, pregunté a un vecino que andaba en bicicleta también y me llevó hasta Villaverde por la carretera nacional y luego de meternos en el pueblo, me indicó amablemente como continuar mi camino hasta Lajares. El camino no era el que quería haber cogido pero en mis interminables momentos de pérdida pude recorrer un buen tramo por el Malpaís de la Arena.

Una vez cogí camino no tardé ni 10 minutos en llegar a Lajares. La verdad estaba un poco desesperado por tanto tiempo perdido. Tras llegar a Lajares seguí por el campo de fútbol hasta llegar al sendero que subía a Calderón Hondo: un enorme cráter volcánico que se mantiene majestuoso y vigilante en el norte de la isla. Me atrapó un hombre que venía con un pepino de bici y nos pegamos la subida al volcán a piñón los dos. Fue dura, sobre todo una vez arriba, porque el camino se estrecha y se convierte en una especie de "adoquinado volcánico" (literal) y sentarse en el sillín te dejaba el culo hecho trizas. Así que de pie y despacito... Las vistas del norte eran impresionantes: A la derecha la costa de Majanicho con sus blancas playas, al sur Lajares y de fondo el Malpaís de la Arena, a la izquierda las dunas de Corralejo, y al norte Corralejo en primer término, Lobos a continuación, y al fondo: Lanzarote. Una pasada.

Luego de una rápida bajada entre volcanes, disfrutando del paisaje, viendo las cuevas y los hornos naturales salidos de entre la tierra, y de parar a ayudar a un chico que había pinchado una rueda del coche en mitad de ningún lugar, terminé llegando con mi compañero de viaje hasta Corralejo, donde había quedado a las 11.00 con algunos de mis ya ex-alumnos, en el CEIP Antoñito "el farero". Parada para recuperar fuerzas y ya con los chicos hasta El Cotillo.
Recorrí la costa norte de la isla, desde Corralejo al faro de El Cotillo, pasando por Majanicho en compañia de Luca, Stefania, Giancarlo, Federico y Chiara. Tuvimos que hacer dos paradas obligadas: la primera por pinchazo, la segunda por cerveza. Paramos en un chiringuito, "el perdido", en mitad de la nada, a 5 km de cualquier cosa, en una calita pequeña rodeada de rocas y de la arena más blanca y fina que pueda haber visto jamás. Así es la costa de Majanicho. Incluso con gafas de sol, el reflejo del sol en esta arena tan blanca hace daño en la vista... es como la nieve. Cervecita, buena charla y de regalo una tapita de boquerones fritos recién pescados... que barbaridad! No se puede pedir más.

Luego a la bici y de ahí, tras pasar por el faro, hasta El Cotillo. 21km en poco más de 2 horitas a un ritmo muy de paseo evidentemente. Luego fuimos a la playa de las conchas a tomar unos bocatas y descansar un rato de la bici. Sobre las 16.00 nos despedimos. Fede y Chiara regresaron en bici, el resto de chicos marcharon en guagua. Y yo decidí seguir camino. 

Pasé por el pueblo, precioso, marinero, aunque demasiado turístico ahora. Restaurantes por todos lados, pero el encanto del puertito y el mar salado. Fue bajando desde allí por toda la costa que aquí llaman "norte" aunque más bien sea Oeste, por un sendero local bien marcado y con mejor piso que recorría los sinuosos acantilados que daban al mar o a secretas playas de arena blanca y grandes rocas. 

El camino terminaba en el barranco de Esquinzo casi a la altura ya de Tindaya. Crucé y seguí ya por caminos sin marcar y de más dificultad para pedalear y a veces incluso para mantenerse en pie. El viento que había respetado durante toda la mañana, era ya de cierta fuerza aunque se agradecía, porque la sensación térmica era perfecta, sin calor a pesar de la hora, y además porque soplaba a favor (de momento). 

Ya iba bastante tocadete pero me terminé por animar al contemplar la belleza de la playa de Jarugo. Desde ahí fui recorriendo la costa hasta, finalmente, alcanzar la playa del barranco de Los Molinos.  

El sitio, a nivel de naturaleza era una pasada. Pero me fui con una sensación de decepción por ver aquella cantidad de casas, coches y gente una encima de otra, sin dar respiro ni espacio a la propia naturaleza. Después de un descenso complicado (imaginen la subida por el mismo lugar) y una coca cola en un bar con unas maravillosas vistas pero el cual no volveré a visitar jamás por su servicio, suciedad y por los 2 eurazos que me clavó por la coca cola... decidí retornar a Tindaya.

Eran como unos 10km. Se hicieron eteeeeernos. Que dolor de piernas, de culo, de brazos,... pero sobre todo que rollazo el viento. Avanzar era imposible. Encima el camino se volvió muy arenoso y cada 2 o 3km me tenía que parar a descansar porque era durísimo. Llegué por fin a Tindaya (no sé ni cómo) y allí me hinqué un bocadillo de pollo con una coca cola en un bar de allí, que me repusieron de fuerzas y ánimos. 

Y nada,.. completé mi idea de recorrer la isla en bicicleta. Ya tengo Lanzarote a pie, Gran Canaria en coche y Fuerteventura en bici... a ver que hago con las otras cuatro! jejeje...

jueves, 26 de junio de 2014

FUERTEVENTURA SUR

Bueno otra vez por aquí.


Al final por motivos personales no pude hacer el Fuertebike como tenía previsto. De hecho he de agradecer a la organización que me devolvieran íntegramente la inscripción, lo cual dice mucho de ellos. Espero volver el año que viene y poder hacerla.

Como me quedó la espinita clavada, y venía cogiendo la bicicleta los fines de semana, me decidí a pegarme una ruta por mi cuenta, y aunque no sea una competición creo que es de mérito pegarse casi 120 km en la bici recorriendo los rincones de Maxorata. 

La experiencia fue una pasada, llevaba tiempo pensándola, no sabía si coger dos días y pegarme de norte a sur o como al final hice hacer dos grandes etapas en dos fines de semana para dividir la isla entre norte y sur. Pensé que de la segunda forma disfrutaría más, y así he hecho.

Tomé salida en Puerto del Rosario sobre las 7.30. El día empezaba a abrir, el amanecer desde Playa Chica y Playa Blanca era una maravilla. El mar era un plato, y la temperatura perfecta, aunque no tardó en hacer calor.

Puse rumbo al sur, por la costa, a la espalda del aeropuerto que ya comenzaba a recibir y despachar aviones. El camino estrecho, difícil, duro por ser técnico y complicado. Las vistas del mar preciosas. Luego, justo al terminar el aeropuerto crucé la carretera general por debajo de un pequeño túnel y desde ahí para el polígono de El Matorral. Desde ahí se enganchaba un sendero bastante entretenido, con buen piso y unos paisajes áridos pero llenos de aves.

Unos diez kilómetros después llegué a Triquivijate. Bonitas casas con huertos de picón, y mejores vistas a las sierras. Desde ahí hacia Antigua por un camino espectacular, ancho y con unos saltos increíbles. Plato grande, todo metido y encima cuesta abajo, un disfrute brutal, como un niño pequeño.

Casi ni tuve que cruzar Antigua, directamente salí a otro camino que llegaba a los Valles de Ortega, donde me salí del camino para ver la Ermita de San Roque. Después de cruzar otro pequeño pueblo, casi en ruinas, llegué al límite del Monumento Natural de La Caldera de Gairía. Un volcán rodeado de malpaís con las típicas rocas negras envueltas en líquenes verdes. El camino iba por debajo de la montaña y aunque era espectacular, la verdad fue durísimo porque casi no podías dar pedales por lo mal que estaba el sendero con parches de piedras sueltas, casi no podías mantenerte en la bici y además la bici derrapaba cuesta arriba.

 El paisaje era brutal, el calor se empezaba a notar. Seguí por un pequeño sendero después de equivocarme de camino unos minutos y desde ahí caminé por un lugar bastante aburrido hasta Tuineje. Llegué hasta el campo de fútbol y allí me metí debajo de un pequeño árbol para parar a desayunar durante unos 40 minutos.


Después de buscar el camino, tiré hacia arriba por un sendero que se hizo duro hacia arriba pero un disfrute cuesta abajo, camino a Juan Gopar, por Las Casitas. Era díficil no equivocarse y de hecho me equivoqué un tramo de unos 4-5 km, lo cual se hizo horriblemente duro por el calor y el cansancio. El paisaje se volvió desértico, no había un alma en kilómetros, no había apenas casas, no había sombra, solo montañas de tierra y piedra. La aridez era extrema, el cansancio por el calor se notaba cada vez más, estaba deseando llegar al mar. Luego de cruzar la carretera hacia el sur, la carretera se volvió descendente, todo metido y a disfrutar del camino hasta llegar al impresionante mar de Tarajalejo. Playas negras, ardientes, mar en calma, suave, fresco, doloroso de bonito. Una estampa. Llevaba casi hora y media de adelante según lo previsto. Un bañito y ha comer. Me pegué un homenaje con paellita y cerveza incluida. Y después a la bici de nuevo.


El camino de la costa se convirtió en un infierno. Era tan bonito como duro, y era muy muy bonito. Las vistas de La Lajita y el Mirador de la Peña eran impresionantes, como toda la costa previa, llena de bonitos acantilados, mar turquesa, playas semidesiertas, desconocidas, libres, silencio, tranquilidad y calma. Me encontré una playa impresionante justo abajo de La Lajita, cerca de los palmerales, en donde estaban rodando una serie para T5. 

El pueblo también me encantó, con ese sabor marinero, a pura mar, pura sal. El camino se cortaba y había que acercarse a la carretera, pero en realidad uno ya no sabía ni donde iba el camino, ni siquiera si había camino. Era senderos que subían acantilados y bajan hasta los barrancos para cruzarlos por arenales, pedregales y demás parches en los que la bici no tiraba. Me bajé como diez mil veces de la puta bici, estaba hasta el gorro. Cuesta arriba, la bici no agarraba por la arena y las piedras sueltas, derrapaba y había que poner pie al suelo.

Pero todo valía la pena por ver aquella maravillosa costa. 


Por fín llegué hasta Costa Calma, donde paré a tomar un refresquito. Ya estaba rendido, incluso había dicho que no iba a seguir más... pero eran las 16.00 casi una hora de adelanto, y bueno quedaban horas de luz. Es cierto que ya tenía los brazos y las piernas quemadas, un dolor de hombros tremendo y cierta fatiga en las piernas, pero al final me dije: "hemos llegado hasta aquí, y no tiene sentido no llegar hasta el final". Y así fue.

Subí hasta Sotavento, bajé hasta el Istmo de Jandía, recorrí varios kilómetros por el Parque Natural de Jandía, por sus infinitas playas para llegar hasta el sendero GR131. Un caminito de 1,50 m. con arenas y piedras sueltas, cuestas imposibles hacia arriba y bajadas entre arena blanca de playa. Fue un poco infierno la verdad. El camino se perdía y había que inventarlo y todo era un sube-baja que rompía las piernas. Y lo peor era que los caminos estaban tan mal que la bici no podía subir para arriba, era frustrante. 


Por fin llegué hasta los primero complejos hoteleros de Jandía, aunque no me vino muy bien, pues estos cortan el camino y hay que rodearlos (siempre hacia arriba) empujándote hacia la carretera general. Me equivoqué varias veces hasta llegar por fin a Esquinzo. Por ahí el camino seguía por la playa, pero como la marea estaba subiendo, apenas pude dar pedales durante un par de kilómetros. Y encima luego tuve que cruzar la carretera hacia el interior de la isla para terminar, por fin, llegando hasta la magnífica playa del Matorral, llena de alemanes viendo el mundial.

La cerveza de la victoria, la bici en el maletero de la primera guagua y para Puerto del Rosario. Llegué sobre las 19.15, casi doce horas después de salir de casa, unas 9 h. en la bici.

Fue duro, durísimo, sobre todo la última parte, pero sin duda mereció la pena  el esfuerzo por ver estos rincones tan espectaculares, y por conocer las maravillas que esconde esta isla, este lugar tan mágico.

El próximo fin de semana toca el norte... ya veremos...

martes, 20 de mayo de 2014

XIII MEDIO MARATON FUNDACIÓN PUERTOS

El domingo anduve por Las Palmas de GC para correr con Gemita y compañía la XIII Edición de la Carrera Fundación Puertos. Realmente la carrera era bastante fea: hacía calor y viento, veníamos con resaca de celebrar la victoria del Atleti en la liga y además la carrera consistía en recorrer tres avenidas inmensas de doble sentido que recorría los diferentes muelles del puerto.



Pero bueno, Nayra, una colega de Gema nos consiguió los dorsales gratis por llevar la camiseta de una empresa del astillero, y encima había comilona gratis al final de la carrera, así que sin dudarlo.

La carrera era de 10km aunque a la par, se celebraba por el mismo recorrido la media marathon. Hice todo el recorrido junto con Gemilla, Rubén y Betania, una colega de Gema. Poco a poco se quedó Rubén y la otra chica se animó a ir delante sobre el km 6. Yo aguanté con Gema para ver si podía bajar de la hora, pero todavía le falta un poco de entreno... todo llegará. 

Me sentía fresco como si no hubiera salido a correr, y necesitaba liberar stress así que justo en donde se terminaba la carrera de 10 y la de 21 giraba para dar otra vuelta al recorrido, le dije a Gema que me iba a dar una vueltita más... y así hice. La verdad aun no entiendo muy bien porqué pero necesitaba ese punto de soltar piernas. 

Tampoco apreté mucho, pues no he entrenado prácticamente nada, tan solo he salido a correr dos días después de la trail de Lanzarote, pero estaba fino y sin molestias y podía aguantar un ritmo de 5:00min/km  sin muchos problemas. Y así fué. Fuí adelantando (y animando) a todo el mundo y llegué por debajo de las 2 horas (1:59:23 según el reloj de meta, 40¨ menos por mi reloj), por lo que me hice los últimos 11km en menos de 50´, que no está nada mal teniendo en cuenta la falta de entrenamiento, viento, calor y las cervezas de días anteriores.

La verdad es que me llevo un grato recuerdo. La carrera fue bastante fea pero luego la gente era excepcional, invitación a comida (o enyesque como llaman aquí) incluida, y con eso me quedo, con el buen rato echado con toda esta peña. Y la verdad terminé como si nada, creo que debería correr una media llanita, bien entrenada y con intención de hacer marca, aunque sólo sea para ver mis límites, no sé... me pica el gusanillo.

Y ahora, el próximo sábado: la Fuertebike.

lunes, 28 de abril de 2014

PRÓXIMOS RETOS

Después del tremendo pateo por Lanzarote (cada vez que lo pienso más ganas tengo de tirarme al monte otra vez), he pasado unas semanas de total descanso para recuperar molestias musculares y sobre todo kilos de peso. Ya estoy algo mejor así que vuelvo a plantearme historias.

Por de pronto voy a probar con la piscina y el gym a partir de mayo. Aquí por 35e hay una piscina cerca de casa muy apetecible y además con gimnasio al lado, que me va a venir de lujo para seguir ganándo peso y algo de volumen. 

Lo siguiente será la bici: el próximo 24 de Mayo se disputará la I Fuertebike, con un recorrido espectacular de 80km que recorre casi todo el norte de la isla, desde Corralejo hasta la montaña de Tindaya y vuelta. Siempre a la vera del mar y por recorridos muy bien señalizados y bonitos de andar en bici. El director del centro donde curro me convención y de paso se lo ha currado prestándome una bici para ello. Ahora habrá que mimarla y prepararla a base de entrenar. Por de pronto, el próximo finde aprovecharé el día libre para después de la manifestación, ir a llevar la bici unos cuántos kilómetros.

Tengo pendiente también una carrera de 10 km a mediados de mes en Las Palmas de GC aunque esa prueba me la tomo en plan tranqui porque la uso de excusa para ver a la peñita de allí y hacer turismo, más que para correr como tal.





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